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24 de diciembre de 2016

El closet

Vinicio Jarquín, 
Diciembre 23 de 2016

¿El tiempo lo cura todo?, tal vez sí, y quizá todo lo revela o va dejando en evidencia aquellos años y aquellos días en los que pensábamos lo mal que estábamos, lo difícil que era vivir y la forma en cómo Dios se equivocó en nuestra vida, aunque en mi caso fue distinto porque pese a lo complicado que parecía ser, siempre sentí que yo era una bella criatura que estaba a buen resguardo dentro de las manos de Dios. Nunca fui un error, y nunca me señalé a mi mismo, simplemente era diferente y aunque entonces no lo sabía,  mi momento de brillar llegaría algún día, aunque mi adolescencia se acababa sin que pudiera disfrutar como lo hacían los demás. 

Cuatro paredes muy cerradas en un espacio muy estrecho que marcaban los límites de mi vida, y que por supuesto me impedían no sólo volar, sino también abrir mis alas y comprobar mi capacidad de lucirme. Aquellas paredes de madera antigua que frenaban mis lados y mi espalda, con puertas al frente, que aunque solo era cuestión de empujarlas y salir, no parecía tener las fuerzas suficientes para hacerlo y declararme, y durante mucho tiempo aunque tuviera el coraje para dar un paso adelante, no sabía cómo hacerlo porque tampoco sabía que estaba encerrado.

La culpa llegaba a veces como un viento frío que erizaba mi piel y me hacía sentir que ya casi no podía respirar, y aunque no era una sensación constante, era un ingrediente importante que ayudaba a cortar mis alas para impedirme reconocer las maravillas que tenía o tendría. Preguntas sin respuesta daban vueltas en mi cabeza, sin estar seguro de las respuestas de lo que quería o de lo que sentía. La vida no era terrible ni era un lugar de donde quisiera salir corriendo, pero las limitantes eran muchas, y mi vida no era plena, a diferencia de lo que parecían las vidas de mis amigos o de las personas cercanas.

De pronto, sin desearlo abiertamente o sin intentarlo, las puertas se abrieron y me invitaron a salir. Este "error" De Dios, señalado y juzgado por aquellos autoproclamados guardianes de la fe, di un paso al frente luego de tomar la mano de Jesús, luego dos pasos y finalmente tres, dejando atrás esa estrecha estructura que me tuvo encerrado por décadas. Abrí mis alas tímidamente, primero un poco y luego las recogí, luego un poco más antes de volverlas a guardar, y finalmente en un gran esfuerzo las extendí en su totalidad mientras Dios me sonreía por haberlo logrado y mientras me hacía sentir que yo era su más grande y maravillosa creación, a su imagen y semejanza, y que esperaba que ahora afuera pudiera llegar a ser algún día el ángel en la vida de otros.

Hoy puedo decir que fueron maravillosos esos años de closet que no siento que me tuvieron encerrado, que solo me preparaban para salir a brillar, salir a ser luz, y ser la chispa que podía encender las mejores reacciones del mundo entero.

Hoy soy lo que soy; la perfecta creación de luz. Alguien que le gusta a unos, que le encanta a otros y que muchos pueden verme como el Principe hijo del Rey de Reyes.

Probablemente te hayás dado cuenta que un hijo, hermano, primo o amigo está todavía cautivo en ese "mueble" del que quisiera salir, y tenés el amor y la madurez necesaria para entenderlo y para reconocerlo el día que de el paso y salga al mundo real; pero tengo que decirte que más bello que eso sería que te pararas junto a las puertas, para tomar su mano el día que rompa el capullo, y que podás darle la bienvenida a un mundo que será mucho más hermoso ahora que alguien como él camina por las tierras de Dios.

Si sos la madre de ese pobre "niño" cautivo de la sociedad, hoy tenés la oportunidad de parirlo otra vez y ayudarlo a salir al mundo. 

Para los que están todavía en el closet les digo que aunque te sintás encerrado o sofocado, todo es parte de un plan perfecto, porque ningún queque sabroso se cocina en minutos, el calorcito y el tiempo harán que seás lo mejor que muchos han logrado ver o "probar", y tu vida está en las manos del mejor cocinero del universo. Sé paciente, se feliz, y el día que extendás tus alas hacelo luego de tomar una fuerte respiración para que podás abrirlas lo más que podás, y que el mundo pueda ver que has nacido ya. 

Adelante, ustedes pueden. 

Soy Vinicio Jarquin, gay, cristiano y el hijo del Señor de Señores, le arda a quien le arda. 





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